Imanes en nuestras neveras

Desde que se crearon los imanes hace varios siglos atrás, junto con la misma invención de la brújula, estos han cautivado nuestra mente ya que nos demuestran en funcionamiento la ley física de la atracción y para no ponernos más técnicos simplemente podemos decir que a partir de ese momento los hemos usado en casi todo.

Desde motores eléctricos que mueven nuestras vidas en una licuadora, lavadora, vehículos y como no hasta en la refrigeración y la cocción misma. Se puede decir entonces que esa magia imantada ahora está presente en casi todo por no decir en todo lo que hacemos ya sea de manera directa o indirecta.

Y como no, pese a que es poco común hablar de ellos hemos usado desde principios del siglo pasado, los imanes para decorar esas paredes de metal que conforman, nuestro refrigerador y otros espacios de electrodomésticos que se han prestado para ello.

Los imanes para nevera se hicieron altamente populares ya que básicamente han fungido históricamente como la mejor alternativa para dar vida y cierto estilo hogareño a esos espacios tan monótonos de las puertas del refrigerador en la cocina.

Gracias a ello los imanes para nevera se convirtieron en un elemento decorativo que pocos valoran pero que a la vez la gran mayoría añora en el subconsciente.

Lo que dicen los imanes

Pues bien aquí se puede decir que los imanes dicen muchas cosas. Desde ser una expresión de progreso y tecnología desde hace ya varios siglos, hasta llegar a asentarse en nuestras mentes como una idea no sólo de decoración sino también de sentido de hogar.

Gracias a esto los imanes han llegado para quedarse en nuestra historia, casas y vidas. Y pese a que las cosas alrededor han ido y seguirán cambiando sin lugar a dudas con el paso del tiempo. Es altamente probable que sigamos viendo la constante presencia de estos antiguos pero indispensables artilugios.