La importancia de una mesa bien vestida

Para llevar un negocio lo primero que se debe tener en cuenta es que los detalles también cuentan, hay que saber que los clientes están muy pendientes de que todo esté perfecto y que para ello hay que cuidar de que cada cosa esté en su sitio es por todo esto muy importante saber algunos trucos para poder brillar con luz propia y poder ofrecer a los clientes justo lo que necesitan. Podríamos empezar, por ejemplo, por el tema de las mesas, un tema que para muchos hay veces que no resulta ser importante, una mesa bien vestida con su mantel y sus servilletas sus cubiertos bien colocados y las copas pertinentes y es que, que levante la mano ¿a quien no le gusta ese tipo de mesa que se monta en uno de esos restaurantes de cinco estrellas al que acudimos algún evento importante? Las nuevas modas están echando a perder el buen gusto, están haciendo que muchos negocios nuevos no piensen en la importancia de tener una mesa bien vestida, se está, acostumbrando al uso de los manteles y servilletas de papel, a lo cubiertos de plástico, incluso los más atrevido a dejar la mesa como está o poner un pequeño salva mantel, con lo fácil que es la utilización y el cuidado de los manteles restaurante.

Lo primero que se debe hacer es contar con un buen distribuidor de manteles, uno que nos asegure la calidad del tejido, de poco sirve que pongan a nuestra disposición manteles de mala calidad que con la primera lavada ya anden deslucidos, por ello es importante buscar el lugar en el que nos aseguren la calidad de la que hablamos. Teniendo buena calidad ya solo hace falta utilizar un buen sitio de limpieza o unos buenos productos en el caso de hacerlo nosotros en casa, dejar en remojo cuando hay manchas resistentes o frotar en algo que va hacer que los manteles y servilletas brillen con luz propia que tengan una buena presencia que es sin duda lo que nos interesa, utilizar un suavizante que deje un buen perfume será la clave para quienes se sienten en la mesa disfruten de la limpieza y de una buena comida.

Desde luego no es de recibo sentarse en una mesa en la que sus manteles estén sucios o descoloridos, es claramente una manera de no llamar en absoluto la atención de los clientes.